«El futuro que queremos: lo que dicen las personas mayores»

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«El futuro que queremos: lo que dicen las personas mayores»

Los mayores son un colectivo social con un peso demográfico in crescendo y a todas luces heterogéneo. Cada vez son más los que protagonizan un envejecimiento positivo, marcado por un afán de realizarse como personas en todos los órdenes de la vida. El tema del “Día Internacional de las Personas de Edad” de 2013, a celebrar el próximo día 1 de octubre, es: «El futuro que queremos: lo que dicen las personas mayores». El envejecimiento debe significar un reconocimiento de la autoridad, de la sabiduría, de la dignidad y de toda una vida de experiencia de los mayores.

El tema de la conmemoración de este año se ha elegido para llamar la atención sobre los esfuerzos de las personas mayores, las organizaciones de la sociedad civil, las organizaciones de las Naciones Unidas y los Estados miembros para incluir la cuestión del envejecimiento en la agenda de desarrollo internacional. Además, la realidad demográfica apunta a una sociedad en que las personas mayores seremos mayoría.

Sin embargo, uno de los mayores enemigos con que cuenta el envejecimiento son la cantidad de mitos y prejuicios a los que se ve sometido por parte de la sociedad. Por ejemplo, considerar que la edad de la jubilación, hacia los sesenta y cinco años, es la edad de entrada en la vejez; que las personas pierden sus capacidades intelectuales y psíquicas partir de una cierta edad, asemejándolo a la niñez, pero sin futuro y sin esperanza de recuperación.

O la idea de equiparar vejez con enfermedad de forma inmediata, con persona improductiva y, por tanto, parásito social, lo que supone olvidar que los mayores antes han contribuido a generar la riqueza económica y social. Esta actitud genera una caricatura que contribuye a su ‘esterotipación’.

También está muy extendido el hecho de considerar que los mayores  no pueden presentar un rostro y un cuerpo bellos con las marcas que el tiempo ha dejado en ellos, pues eso sólo se supone en los cuerpos jóvenes y atléticos, olvidando la belleza que emerge de la serenidad y una presencia que no trata de ocultar lo vivido, asimilado y aprendido.

Por otro lado, el rechazo que muchos jóvenes presentan hacia la autoridad o el esfuerzo, se deben también a la ausencia de referentes, que bien podrían ser representados por muchas de las personas mayores ejemplares que conviven/han convivido con nosotros o conocemos en un momento dado de nuestra vida.

Y, desde luego, si hay un mito realmente dañino, según consideran también algunos expertos, es la consideración muchas  veces de los mayores como un todo hemogéneo, dejando a un lado las particularidades que surgen de los individuos.

Todo ello, lleva a que entre los mismos mayores encontremos muchos que, de alguna manera, niegan haber entrado en esa etapa de su vida y menos aún que se les compare con lo que ellos llaman “viejos”. Para lograr la interacción social de esos colectivos es necesario luchar contra los estereotipos y prejuicios, que a  menudo perviven aún en nuestra sociedad.

La Organización Mundial de la Salud define el envejecimiento activo como “el proceso de optimización de oportunidades de salud, participación y seguridad con el objetivo de mejorar la calidad de vida a medida que las personas envejecen”. En las políticas de “envejecimiento activo”, se trata de potenciar las capacidades de la persona cuando envejece, de llevar una vida productiva en la sociedad y en la  economía. El término “activo” se refiere a la participación en asuntos sociales, económicos, culturales, espirituales y cívicos, y no sólo a estar activos física o económicamente.

En este sentido, cabe referirse también al Libro Blanco del Envejecimiento Activo del IMSERSO, que es considerado como un documento técnico para la reflexión y el debate. Este documento da luz a una nueva realidad de las personas mayores en el siglo XXI. En él se escucha la voz de más de treinta expertos, expertas y especialistas en envejecimiento activo que, con su trabajo de análisis, sus comentarios y sus indicaciones desbrozan las vías a transitar.

Entre las propuestas del documento, cabe destacar, la idea de dar mayor protagonismo a los mayores, a través de sus entidades representativas: consejos, asociaciones, confederaciones, etc. El hecho de que sean ellos los que vayan tomando cada vez más la palabra, y se examinen los valores, normas, conceptos y prejuicios con los que nuestras sociedades gestionan el envejecimiento, pueden conducir hacia el rediseño de nuestro longevivir.

Hoy en día, muchas de las personas mayores ya están reescribiéndose a sí mismas y nada mejor que ellas constituyan las principales fuentes de información, puesto que son las que experimentan por primera vez —en cuanto a generación— una vida adulta prolongada marcada por la coexistencia de múltiples identidades generacionales y una variedad de roles.

El envejecimiento —que se caracteriza como un triunfo y al mismo tiempo plantea un reto a la sociedad— es un derecho humano fundamental, y la dignidad debe ser el principio que sustente las acciones de la familia, la sociedad y el Estado.

Más información sobre la celebración: http://www.un.org/es/events/olderpersonsday/

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