Mirando la vida desde otros corazones…

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descargaLa empatía del griego ἐμπαθής (“emocionado”) es “la capacidad cognitiva de percibir, en un contexto común, lo que otro individuo puede sentir”. También es descrita como un sentimiento de participación de una persona en la realidad que afecta a otra, en el sentido de “identificación mental y afectiva de una persona con el estado de ánimo de otra”.

El término anglófono fue acuñado en 1909 por el psicólogo británico Edward B. Titchener, en un intento de traducir la palabra alemana “Einfühlungsvermögen”, en relación al análisis de Theodor Lipps, filósofo y psicólogo. Más tarde se volvió a traducir al alemán como “Empathie”.

La empatía es uno de los elementos fundamentales en nuestro día a día, en nuestro trabajo, en nuestro ámbito social… Se trata de la capacidad a través de la cual podemos comprender las emociones de los demás, y se construye sobre la conciencia de uno/a mismo/a. Cuanto más abiertos seamos a las emociones de los demás, más nos comprendernos a nosotros/as mismos/as. La empatía compromete a todo el ámbito de la persona: lo cognitivo, la dimensión afectiva, psicológica y espiritual.

Ponerse en el lugar del otro y saber lo que siente, o incluso lo que puede estar pensando, ya es de por sí un desafío. Principalmente, porque los códigos lingüísticos no suelen alcanzar la sutileza de lo emocional. El mensaje emocional de lo que se dice, obviamente, no puede encontrarse en el contenido, sino en una observación cautelosa de las formas… y además, exige siempre un “lectura entre líneas”, una expedición a la lógica del doble discurso.

Hay personas con una gran habilidad para la empatía, son las que mejor saben “leer” a los demás. Son capaces de captar una gran cantidad de información sobre la otra persona a partir de su lenguaje no verbal, su expresión oral y/o escrita, el tono de su voz, su postura, su expresión facial, etc. Y, en base a esa información, pueden saber lo que está pasando dentro de ellas, lo que están sintiendo. Además, dado que los sentimientos y emociones son a menudo un reflejo del pensamiento, son capaces de deducir también lo que esa persona puede estar pensando.

La empatía requiere un grado de atención y de conciencia de la otra persona elevado. Requiere también ser consciente de que los demás pueden sentir y pensar de forma parecida a nosotros/as, pero también diferente.

También está relacionada con la compasión, el sentimiento que se manifiesta a partir y comprendiendo el sufrimiento de otra persona, porque es necesario cierto grado de empatía para poder sentir compasión por ella. La empatía nos permite sentir su dolor y su sufrimiento y, por tanto, llegar a compadecernos de alguien que sufre y desear prestarle nuestra ayuda de forma desinteresada.

Parece ser que las explicaciones biológicas de la empatía se rastrean en la zona derecha de los lóbulos frontales. Los experimentos con primates no humanos han demostrado incluso que el cerebro del ser humano está especialmente diseñado para responder a las expresiones emocionales, lo cual a su vez, da cuenta de una ventaja adaptativa: comprender, a través de la interacción con otros seres humanos cuál es la respuesta más conveniente o el momento más adecuado para algo, es, por lo menos, un buen augurio a la hora de buscar el éxito (Coleman, 1996).

Pero es improbable que esta raíz biológica de la empatía sea determinante. La interacción entre lo dado y la adquirido es obvia: se cree que los sentimientos de empatía comienzan a construirse a partir de la infancia a través de la “educación emocional” mediante la cual el niño/a comienza a descubrir, a partir de la interacción con sus referentes adultos, que no solo puede ser comprendido emocionalmente por otro/a, sino que también los sentimientos no tienen por qué ocultarse bajo la alfombra…

Tal vez vivamos en una sociedad cada vez más individualista donde las personas nos estamos volviendo cada día que pasa menos empáticas (según estudio de la Universidad de Michigan, en Estados Unidos, los niveles de empatía de estudiantes universitarios/as cayeron un 40% entre el año 2000 y el 2010). No obstante, el único modo de hacer que el mundo sea cada vez más empático y no al contrario, consiste en que cada persona se esfuerce por ser más empática, prestando más atención a los demás, a sus emociones, a lo que pueden estar sintiendo o pensando, o a cómo les afecta lo que les dices o haces…

La empatía es un proceso que supone paciencia para hacerse entender y madurez para poder asumir la realidad del otro/a, sin sustituirlo o anularlo.  Supone además tener una mirada limpia que sepa ver la vida a través de otros corazones, pero siempre sin pretender confundirnos con ellos o dejar de ser nosotros/as mismos/as, pues en este caso perderíamos nuestra objetividad como punto de referencia.

La instancia ética sobreviene no cuando fingimos que no hay enemigos, sino cuando se intenta entenderlos, ponernos en su lugar” (Umberto Eco)

… Entrada dedicada a todos las personas empáticas a las que tengo la suerte de conocer.

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Acerca de amparosuay

Periodista especializada en comunicación corporativa, web 2.0, e información socio-sanitaria. Licenciada en Periodismo, Máster en Radio, Máster en Dirección de Comunicación y Nuevas Tecnologías, y doctoranda de Comunicación. Mi trayectoria profesional se remonta a unos 20 años atrás y espero seguir manteniendo el entusiasmo... “El éxito no es la llave de la felicidad. La felicidad es la llave del éxito. Si uno hace lo que ama, conocerá el éxito.”

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