Un pequeño homenaje a mis “iaios” en el Día de los Abuelos

Estándar

Sin-título-744x340Hoy, 26 de julio, es el Día de los Abuelos, un día conmemorativo dedicado a los abuelos dentro de la familia. Al recordar esta fecha, he pensado que ellos fueron de importancia vital en mi infancia y juventud, han sido importantes a lo largo de mi vida cuando ya no estaban, y muchas veces los recuerdo por todo lo bueno que me aportaron. Hoy les quiero hacer un pequeño homenaje con su recuerdo aquí plasmado. Ellos han contribuido a lo que hoy soy yo y son piezas fundamentales de mi historia.

Mis abuelos por parte materna se llamaban Lola y Paco, y por la parte paterna, Amparo y Julio. Tengo muchos recuerdos de ellos, mi “iaia” (“abuela” en valenciano) Amparo estaba delicada, no tardó en quedarse ciega por una diabetes. A mí me pusieron este nombre por ella, y también se decía que tenía un cierto parecido físico. Con mi “iaia” Lola mi hermana y yo, así como otras primas, tenía 6 nietas en total, pasábamos mucho tiempo, al trabajar nuestros padres. De modo que ella se ocupaba muchos ratos de nosotras, y siempre he pensado que esta circunstancia nos permitió “nutrirnos” mucho de ella, y en cierto modo estoy agradecida de que el trabajo de mis padres, en este caso hablando ya por mí, me lo permitiera. A ella siempre la he visto como una gran hada, tenía amor para todas nosotras, para toda la familia en general.

A mis dos “iaias” las recuerdo como dos mujeres muy cándidas, de trato sencillo, sin picardía o doblez, eran mujeres realmente buenas y amorosas, ambas se expresaban en valenciano y creo que tenían poco o nada dominio del castellano.

De mi “iaia” Lola recuerdo además su cariño por las plantas y las flores, que creo que a mí me viene de ella, el colorido de la gran terraza de su casa, en la que se veían macetas de todos los tamaños y colores con plantas que ella cuidaba con gran mimo, y que muchas veces yo le ayudaba a regar, al igual que las otras nietas. También recuerdo algunas historias de su infancia y juventud que nos contaba en una mecedora de la época a la que todas queríamos subir, hoy puedo decir que, aunque a su forma, tenía una buena oratoria y capacidad de comunicación. Con sus relatos, nos dejaba a las 6 nietas boquiabiertas, siempre tenía algo que contar o decir, aunque más de una vez contaba historias que ya habíamos oído en otras ocasiones, pero a nosotras nos daba igual, nos lo pasábamos muy bien con ella. Era una mujer simpática, y lo contaba todo con cierta gracia, poniéndole entonación y voces a los personajes que interpretaban las historias de su vida. Tenía una gran memoria.

También recuerdo que la muerte se la llevó rápidamente, con el buen tiempo, bastó una llamada de teléfono de mi abuelo, que lo que son las cosas… atendí yo, pues era la única que estaba en ese momento en casa, y unas horas de espera… Yo no pude ir a su entierro, y me ofrecí a cuidar a mi abuelo, que prefirió quedarse también en casa, ya era muy mayor (de hecho, se llevaban muchos años de diferencia de edad, para él era su segundo matrimonio).

Fue la que más rápido se fue de los cuatro y creo recordar que la segunda, después de mi “iaia” Amparo. Hoy la vuelvo a recordar como una mujer inmensa, llena de luz y amor. Y tampoco sería justo no dedicar alguna palabra en este párrafo a mi “iaia” Amparo. Y la primera que me viene a la mente es bondad. De mi “iaia” Amparo recuerdo además lo bien que hacía el “cocido valenciano”, era su especialidad y toda la familia se lo reconocía, aunque ella no hacía alarde de ello. Lo cierto es que, como bien se decía, “los bordaba”… Y también recuerdo que era la más aficionada a escuchar la radio, de hecho seguía, entre otros programas de la época, el Consultorio de Elena Francis.

Nunca la vi quejarse ni mostrar dolor ni tristeza, aunque, como decía antes, se fue quedando poco a poco ciega. Sí recuerdo la pena de sus hijos por esta enfermedad que se iba apoderando de ella. Yo entonces no podía imaginar lo que suponía esa vivencia, y creo que aún hoy tardo en hacerme una idea de lo que podría ser pasar por ello e imaginar un mundo sin color. Hoy puedo decir que ella era la abnegación por todo lo que tuvo que renunciar a causa de su enfermedad, pero una abnegación bien llevada, siempre con buena actitud, al menos de cara a los demás.

De mi “iaio” Julio, el marido de mi “iaia” Amparo,  recuerdo su picardía, su sentido del humor y su tremenda gracia, y también su -en ocasiones- mal humor, aunque exento de malicia, con las cosas que le molestaban o situaciones que le desagradaban, que no tardaba en manifestar quejándose  en voz alta, algo que heredó mi padre, tanto respecto a la gracia como al mal humor, pero lo recuerdo desde el cariño y la peculiaridad de este carácter. Lo cierto es que de un extremo se podían pasar al otro… Eso sí, nunca he conocido a personas tan graciosas, y en la familia también eran vistas así, eran “tremendos”… A los nietos nos hacía aprender poesías y pequeñas historias de los pueblos de la Comunidad Valenciana, también tenía mucha memoria, y en el salón de su casa, hacíamos recitales que él organizaba. Os aseguro que acabábamos aprendiéndolo todo de memoria. Y, como premio, nos daba pesetas y, años después, duros. Eso sí, había que ganárselo y él se esforzaba en que fuera así. Era una recompensa al trabajo bien hecho. Algo que también me llamaba la atención de él era como se sabía todos los pueblos de arriba a abajo de nuestra Comunidad Valenciana, las costumbres y fiestas de diferentes pueblos, etc. Cosas de los mayores que ya poco, por no decir nada, se encuentran entre los adultos de hoy.

De mi “iaio” Paco, que fue el último en morir, con noventa y muchos años, recuerdo su carácter firme, su seriedad, su prudencia, su férrea voluntad… quizá por cómo había tomado las circunstancias que le habían tocado vivir y sufrir.  Aún así, lo visualizo como un fuerte arbusto, de hecho nos costó entender que él también podía morir, y así fue, tampoco fue la excepción. Era un hombre de pocas palabras, al contrario que su mujer, pero “cuando hablaba, dictaba sentencia”. Creo que era el más culto de los cuatro, pues por lo visto había leído más y tenía más estudios, e incluso en el colegio había recibido premios extraordinarios como alumno aventajado de los que alguna vez hablaba, e incluso guardaba algunos premios que nos mostraba. Recuerdo también su gallato, cómo el paso del tiempo lo hacía su fiel compañero, y cómo se iba haciendo cada día más blanco su pelo. De los cuatro, recuerdo también que era el único que hablaba en castellano.

Creo que no tengo ya mucho más que decir, al menos por hoy. Ya me voy sin antes expresar mi agradecimiento, si a algún lugar puede llegar, por todo lo que me dieron mis “iaios” Amparo, Lola, Julio y Paco, por todo lo que aprendí de ellos, por esa infancia tan feliz que tuve, aunque entonces no imaginaba el momento de hacerme mayor y contar esta historia… Ahora, echando la vista atrás, veo que, al menos en mi vida, centrándome en el plano emocional, se repiten ciclos con un común denominador: el dar y recibir amor, el cariño por las personas, la alegría por todo lo que me regalaron, en este caso mis abuelos. Como decía al inicio, ellos han contribuido a lo que hoy soy yo, y añado, en lo bueno y mejorable que espero lograr en lo que de mi vida me quede, al menos lo intentaré. Sí me imagino a veces como abuela bondadosa y cándida, seguramente me gustaría, repitiendo el modelo de mis abuelas, candidata a abuela desde luego sí que soy teniendo un hijo, pero no sé lo que me deparará la vida… De momento, me considero nieta afortunada.

¿Y tú?, ¿cuáles son los recuerdos más bonitos que tienes de tus abuelos?

Anuncios

Acerca de Amparo Suay

Doctora en Comunicación, especializada en información socio-sanitaria. Licenciada en Periodismo, estudios de Sociología, Máster en Radio, Máster en Dirección de Comunicación y Nuevas Tecnologías. Mi trayectoria profesional se remonta a más de 20 años atrás y espero seguir manteniendo el entusiasmo... “El éxito no es la llave de la felicidad. La felicidad es la llave del éxito. Si un@ hace lo que ama, conocerá el éxito”.

»

  1. Muchas gracias Amparo por compartir estos recuerdos tan personales con nosotros. Todo un Homenaje el que has realizado a tus abuelos/as y, por extensión, a muchos/as otros/as. Por desgracia en mi caso no pude disfrutar mucho de mis abuelos/as por lo que no te puedo negar que tras tu relato soy consciente que he sido “huérfano” de abuelos/as y es toda una lástima.

  2. Gracias por la lectura de este relato y el comentario que nos aportas, Toni. Bueno, pero en tu caso la vida te ha compensado de otra forma con los mayores, y en este sentido sí eres un privilegiado y has de estar contento. Un beso.

  3. Hermosos recuerdos querida Amparo!!! yo de mis abuelos guardo muchos, los más tiernos, sus abrazos y besos, sus palabras que con el tiempo se convirtieron en mis Palabras Mayores. La paciencia, el amor, la paz que transmitían… los disfruté mucho, y lo sigo haciendo aunque físicamente ya no están conmigo pero me acompañan cada día. Un abrazo enorme desde Argentina!

  4. Hola Amparo!! que maravillosa nota! me encantó. yo no he conocido a dos de mis abuelos y muy poco a los otros dos. Pero… debo reconocer que hoy tengo muchos “abuelos y abuelas”, en la coordinación de mis talleres de comunicación y radio.15 por aqui, 10 ó 15 por allá… me quieren y los quiero mucho. Ellos me cuentan y cuentan historias, relatan cuentos, me hablan de mitos, costumbres, sueños, hasta crean radionovelas. son maravillosos… es curioso. algunos no son abuelos, porque no tienen nietos, porque no saben que yo los adopté. jaja!
    Hoy estoy en la búsqueda de mis dos bisabuelos italianos porque no tengo ninguna documentación de ellos. y felízmente, ya estoy armando una carpeta con partidas de nacimiento que voy encontrando en comunas y catedrales (son de principio de siglo). Al menos puedo reconstruir la historia desde otro lugar.
    Felicitaciones querida Amparo!!!
    un saludo muy especial, desde Ciudad Autonoma de Buenos Aires, Argentina.
    Rubén Petrucci – http://www.facebook.com/adultosenlaciudad

  5. ¡Hola Jefa!
    Si pudiera expresar lo que sentí al leer este escrito seguro me faltaría,muro tiempo y espacio.
    Eres mágica tierna,sencible y una gran profesional.Ahora se de dónde te viene todo aquello,sabes senti cada palabra e imaginaba a tús abuelitos en aquella casa junto a todas sus nietas,también sentí una pequeña nostalgia por ellos al saber que ya no están.Sientete dichosa de poder haber compartido bellos momentos juntos a ellos.

    Un abrazo con mucho cariño para ti mi linda Amparo.
    Gracias por compartirlo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s